Según datos del sector, más del 60% de las solicitudes de presupuesto en servicios profesionales no llegan a segunda respuesta.
🔍 Qué está pasando realmente (y por qué no es solo “gente rata”)
Cuando alguien pregunta “¿precio?” y se esfuma, muchas veces no está rechazándote a ti: está evitando una decisión. No sabe comparar, no entiende el valor, o está lanzando redes a varios proveedores para orientarse.
- Tu propuesta puede sonar igual que las demás si solo responde con una cifra.
- Está buscando una referencia rápida para su presupuesto interno.
- ✅ A veces es un “lead de competencia”: solo quiere calibrar el mercado.
👉 Si respondes con un número sin contexto, te vuelves intercambiable.
💻 El error típico: contestar rápido y barato para “no perderlo”
La urgencia por cerrar hace que muchos autónomos y pymes envíen un precio “aproximado” sin filtrar. El problema es que eso atrae a quien solo compra por coste y espanta a quien valora un buen servicio.
- Un precio suelto se interpreta como “esto es lo que hay”, no como una solución.
- ⚠️ Si luego ajustas al alza tras conocer el caso, suena a cambio de reglas.
- Responder en 2 minutos no te hace más profesional: te hace más “commodity”.
👉 Mejor perder un “curioso” hoy que ganar un problema mañana.
🤔 Cómo responder cuando te piden precio: guión corto que abre conversación
Tu objetivo no es dar el precio perfecto: es conseguir la información mínima para cotizar con criterio y, de paso, medir intención.
- Primero valida: “Claro, te digo un rango en cuanto entienda 2-3 detalles”.
- 📌 Haz 3 preguntas cerradas (rápidas de contestar) para reducir fricción.
- Propón dos caminos: “rango orientativo” vs “presupuesto exacto tras una llamada de 10 min”.
👉 Si la persona no responde ni a 3 preguntas simples, no está comprando: está sondeando.
El precio es la última pieza; antes va el problema y el resultado.
⚖️ Tu “precio” no es un número: es una estructura (y eso se puede explicar)
Sin justificarte de más, puedes enmarcar el coste como una combinación de alcance, tiempos, riesgo y soporte. Esto reduce regateo y aumenta la percepción de profesionalidad.
- Define qué incluye (entregables, revisiones, soporte, plazos).
- Explica qué lo hace variar: urgencia, complejidad, volumen, dependencias.
- 💡 Presenta un “desde” con condiciones claras, no un precio mágico.
👉 Un cliente serio no necesita el más barato; necesita certeza.
🛡️ Filtro elegante: cómo detectar a quien solo compara precios
Filtrar no es ser borde; es proteger tu agenda y tu margen. Con un par de señales puedes decidir si seguir o cerrar la conversación de forma profesional.
- Si evita responder a preguntas básicas, probablemente no hay intención real.
- Si pide “lo mismo que X pero más barato”, está comprando por coste.
- ✅ Si tiene objetivo, plazo y criterio de decisión, suele haber oportunidad.
👉 Tu tiempo es parte del servicio: no lo regales a quien no lo valora.
📣 Plantilla de respuesta lista para copiar (WhatsApp / email)
“¡Gracias por escribir! Para darte un precio realista necesito 3 datos: 1) qué objetivo quieres conseguir, 2) para cuándo lo necesitas y 3) qué incluye ahora tu situación/alcance. Con eso te paso un rango orientativo hoy mismo. Si prefieres un presupuesto cerrado, hacemos una llamada de 10 minutos y te lo envío por escrito.”
- Incluye un siguiente paso claro (responder 3 preguntas o llamada).
- ⚠️ Evita justificar tu precio con “es que lleva muchas horas”.
👉 Cuando lideras el proceso, el cliente deja de dirigirlo con un “¿precio?”
💬 ¿Qué te piden exactamente tus clientes cuando preguntan por precio: “lo más barato”, “un aproximado” o “un presupuesto cerrado”?
🛒 Cierre: convierte el “precio” en decisión, no en regateo
Responde con estructura: rango + preguntas + siguiente paso. Así filtras curiosos, proteges tu tiempo y aumentas la probabilidad de hablar con quien sí valora el resultado.
El cliente adecuado no desaparece cuando le das claridad.
Tu precio no se defiende: se enmarca.
Clientes que solo preguntan precio y desaparecen